Merece la pena ser positivo

Los problemas son más llevaderos si tenemos una mejor actitud. No se trata de negar la realidad, si una situación es una big shit lo seguirá siendo, seamos positivos o negativos, pero la forma como afrontamos los problemas cambia radicalmente desde una actitud u otra, y en consecuencia cambian los resultados.

Ante un problema, desde una actitud positiva, el ánimo que nos mueve es la superación. Enfocamos toda nuestra energía en la búsqueda de soluciones, por lo que es mucho más probable que el desenlace sea favorable.

Por otro lado, desde el negativismo nuestro foco está al 100% en el problema. ¿Y eso a qué conlleva? Pues a una percepción mucho más dramática de la situación. Asumimos un rol de víctima y revivimos una y otra vez el impacto negativo que tiene lo ocurrido en nuestra vida. Nos cabreamos y nos perturbamos hasta el punto de bloquear áreas enteras del cerebro, por lo que será mucho más difícil encontrar una solución.

Algunos beneficios de ser positivo

Cuando vivimos con una actitud positiva transmitimos una energía más ligera. Somos más simpáticos, más amables, más tolerantes, sonreímos más e incluso estamos más guapos. Y no somos tan críticos con nosotros mismos, ni con los demás.

En modo positivo buscamos el lado bueno de las cosas, y sin negar la realidad, damos más peso a la oportunidad. Somos más proactivos, tenemos más esperanza y nos sentimos más capaces. Afrontamos los problemas con una mejor actitud, nos adaptamos mejor a los cambios y sacamos lecciones de los fracasos.

Pensar en positivo incluso nos ayuda a evitar conflictos. Como interpretamos las cosas desde una perspectiva más amigable, no estamos tan propensos a sentirnos atacados o injuriados. Lo dejamos pasar con más facilidad, no por debilidad, sino por ser más conscientes de que no merece la pena.

Cuando somos positivos afrontamos los obstáculos de la vida con un ánimo distinto. Evitamos el drama y no nos permitimos caer en el victimismo, y a pesar de las dificultades aparentes, estamos mucho más dispuestos a sacar lo mejor que llevamos dentro para superar los obstáculos del camino. En modo positivo alcanzamos mejores resultados, y hay una explicación científica para ello.

Gracias a los estudios con resonancia funcional magnética se sabe que los pensamientos generan sentimientos. Los sentimientos positivos activan procesos fisiológicos que mejoran nuestra capacidad de reflexión, concentración, aprendizaje y superación. Nos ayuda a ser más creativos, a tomar mejores decisiones y a vencer el pánico en los momentos de incertidumbre.

Las consecuencias de pensar en negativo

Cuando nos dejamos arrastrar por los diálogos internos negativos, y damos vueltas y vueltas al problema en modo bucle, se pone en marcha una parte totalmente distinta del cerebro, la amígdala cerebral, que activa nuestros mecanismos de supervivencia cuyas reacciones pueden ser: huida, ataque o bloqueo, por lo que nuestra capacidad de respuesta se ve muy mermada.

En modo negativo pensamos con menos claridad y somos incapaces de ver más allá del problema. Nos dejamos arrastrar por cientos de pensamientos dañinos acerca de lo “mal que nos va todo”. Además los pensamientos negativos hace que aumente los niveles de cortisol en el organismo, y el exceso de esta hormona está relacionado con problemas para conciliar el sueño, falta de memoria, aumento de la presión arterial, bajada de las defensas y muchas otras consecuencias negativas para nuestro cuerpo y mente.

Cuando solo somos capaces de ver las cosas “feas y malas” de la vida nuestro mundo se convierte en un lugar muy hostil. Y en consecuencia estamos más irritables, mal humorados, enfadados…

En última instancia, ser positivo es una decisión

Cuando ponemos el foco en los aspectos negativos, poco a poco perdemos la capacidad de sentirnos agradecidos por las cosas buenas que siguen habiendo en nuestra vida. Cuando ponemos el foco en lo positivo logramos ver belleza y oportunidades en todas partes.

Aquello en lo que ponemos nuestra atención se hace real para nosotros. Nosotros elegimos ver el vaso medio vacío o medio lleno. Es una elección. Es una decisión. Think positive, be positive. ¡Merece la pena!

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