¿Cómo tener disciplina? 5 Consejos para ser disciplinado

La clave del éxito es una suma de muchos factores, y la disciplina es el ingrediente necesario para hacer que todos estos factores se pongan en marcha de forma ordenada y constante a lo largo del tiempo.

Una persona puede puede tener talentos extraordinarios,  pero sin una sólida disciplina para desarrollar estos talentos jamás alcanzará su máximo potencial.

La disciplina marca la diferencia entre la mediocridad y la excelencia. La autodisciplina es imprescindible para llevar a cabo las acciones necesarias para alcanzar los propósitos que nos marcamos.

 “La disciplina es el mejor amigo del hombre, porque ella le lleva a realizar los anhelos más profundos del corazón.” -Madre Teresa  de Calcuta.

¿Qué es la disciplina?

Se puede definir la disciplina como la capacidad de llevar a cabo las acciones necesarias, de forma constante y dilatada en el tiempo, para conseguir un determinado objetivo.

Imagineros, por ejemplo, a una persona que quiere perder mucho peso. Para alcanzar este objetivo esta persona tendrá que establecer una serie de pasos, y realizar una serie de acciones de forma disciplinada y constante para lograr efectivamente perder peso y no recuperarlos con el paso del tiempo.

En este sentido, la disciplina es la fuerza motriz que nos permite controlar los impulsos negativos que nos alejan del objetivo. Es la palanca que nos hace abandonar el sofá para ir al gimnasio y levantarnos a las 6:30 h. para dedicar más tiempo a nuestro proyecto.

La disciplina es el puente que hemos de cruzar si queremos convertir nuestros objetivos en realidad.

¿Y qué pasa si siempre hemos sido indisciplinados? Si nos cuesta hacer aquello que sabemos que debemos hacer. Pues que debemos entrenar nuestra autodisciplina. La disciplina es como un músculo, cuanto más la entrenamos más disciplinados seremos.

5 consejos infalibles para entrenar nuestra disciplina

La disciplina es un hábito, y como tal debe ser entrenado con paciencia y constancia, a partir de una convicción férrea de que el autocontrol es clave para ser constante. Si queremos ser más disciplinados debemos:

1. Definir nuestras metas

Para encontrar sentido en el esfuerzo que implica adquirir auto-disciplina, es muy importante tener un “qué y un por qué”.

¿Qué resultados queremos alcanzar? Necesitamos tener metas claras y definidas, porque solo así podremos establecer las rutas adecuadas para llegar a los resultados que nos propongamos.

También es clave tener un “por qué” fuerte. Para estar dispuestos a pagar el precio no basta con un “me gustaría”, se precisa un “necesito” para mantenernos firmes en el camino.

Solo podremos tener la disciplina necesaria para hacer lo que tengamos que hacer si nuestras metas y objetivos tienen sentido para nosotros. Si realmente queremos obtener los resultados que nos van a proporcionar, de lo contrario, antes o después lo abandonaremos.

2. Establecer un plan de acción

Definidas las metas, demos subdividirlas en pequeñas acciones que, sumadas nos permitirán alcanzar el resultado que deseamos.

A mi me sirve crear un mapa de acciones. Suelo poner en una pizarra una listas de todos los pasos necesarios para llegar del punto (A) al (B), del (B) al (C) y así sucesivamente. Luego distribuyo los pasos en un calendario en la pared y así lo tengo todo siempre a la vista y sé en cada momento que acción debo llevar a cabo.

Tener las metas desglosadas a la vista me sirve de recordatorio y además me ayuda a seguir el plan de manera ordenada. Es como una hoja de ruta que me ayuda a orientar mis acciones en la dirección correcta.

El secreto es empezar con pequeños cambios en nuestra rutina diaria. Cambiar todo de golpe, en general no funciona, ya que supone un esfuerzo brutal y muy difícil de asumir si todavía no tenemos nuestra capacidad de auto-disciplina entrenada.

3. Bombardear nuestro cerebro con información relacionada con los objetivos que queramos alcanzar

En nuestro día a día existen muchísimas distracciones que nos desvían del camino y consumen nuestro tiempo, ¿Cierto? 

Si queremos ser más disciplinado, debemos mantener el foco y la motivación a tope, y una buena forma de hacerlo es bombardeando nuestro cerebro con lecturas y vídeos de temáticas afines a las áreas de cambio que estamos trabajando.

Es importante buscar inspiración en aquellos que ya lo han logrado. Ampliar nuestros conocimientos y habilidades en el área de cambio y recordarnos constantemente porque merece la pena el esfuerzo.

4. Debemos prepararnos para las excusas y las recaídas 

Es un error creer que vamos a ser disciplinados de la noche a la mañana. Ten en cuenta que para conseguir se más disciplinados debemos luchar contra una inercia ya establecida en nuestro día a día. Una serie de hábitos y costumbres arraigados que van a tirar de nosotros cada vez que intentemos poner en práctica una acción de cambio.

Al principio es fácil, la motivación a menudo logra sobreponerse al hábito, pero la motivación tiene una fuerza limitada (aquí toma relevancia el consejo 3). Con el paso de los días llegan las excusas… “Solo una vez no pasa nada”… “Hoy hace frío / calor / llueve…” “Ahora no tengo dinero / tiempo / fuerza de voluntad, etc”… ¿Te suena?

Somos unos maestros a la hora de poner excusas, y las habrá seguro, porque el ser humano es reacio al cambio. La clave para superarlas es entrenar nuestra capacidad para buscar soluciones para cada problema planteado por las excusas. Por ejemplo, si llueve, entrenamos en casa, si hace frío, nos abrigamos más, si no tenemos tiempo, nos levantamos una hora antes, etc.

5. Reconocer nuestros logros y recompensarnos

A menudo nos machacamos cuando nos equivocamos, y pocas veces reconocemos nuestros propios logros, pero en un proceso de cambio es necesario celebrar los pequeños éxitos del día a día, porque si lo único que valoramos positivamente es el resultado final, es muy posible que nos quedemos por el camino, agotados y desganados.

Cuanto más difícil es el objetivo que queremos alcanzar, más tiempo tardaremos en lograrlo y más autodisciplina necesitaremos para llevar a cabo las acciones necesarias para alcanzarlo (consejo 2).

Por eso, es muy importante reconocer y recompensar nuestros pequeños logros. Llegar de (A) a (B) es un logro y hay que celebrarlo. De esta forma nos nos centraremos solamente en los fallos, sino también en los aciertos.

Cuando planificamos los pasos que debemos dar para alcanzar nuestras metas debemos planificar también algunas recompensas para celebrar los éxitos en las distintas etapas del camino. Como si se tratara de un videojuego, por cada nivel superado, un premio, y de esta forma nos mantendremos motivados para ir superando los nuevos niveles.

Ser disciplinado no es fácil pero se puede

¿Sabes por qué es tan difícil tener disciplina? Porque requiere esfuerzo, compromiso y motivación.

Implica hacer las cosas aunque tengamos pereza, por el simple hecho de que son necesarias para alcanzar las metas que nos hemos propuesto.

En esta etapa es vital no perder el foco y tener los beneficios siempre en mente. Ser disciplinado debe convertirse un objetivo de identidad. Se trata de integrar la auto-disciplina en nuestro modelo de comportamiento,  implementándola en todas las áreas de nuestra vida: personal, social y laboral.

La disciplina es un ingrediente indispensable en la ecuación del éxito. Es necesario para lograr cualquier cambio en “quienes somos, en las cosas que hacemos y las cosas que tendremos.

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