Los 5 hábitos que nos impiden avanzar

¿Te has parado a pensar alguna vez en tus hábitos? Gran parte de las cosas que hacemos en nuestro día a día son hábitos. Desde cepillar los dientes a refunfuñar cada mañana cuando nos topamos con un atasco.

Cuando hablamos de hábitos negativos, en la mayoría de los casos nos vienen a la cabeza hábitos no saludables como por ejemplo las drogas, el abuso del alcohol, la mala alimentación, etc. Es muy cierto que estos hábitos pueden ser muy perjudiciales para nuestra vida pero no son los únicos.

Las excusas, las justificaciones, las quejas, el pesimismo y la pereza son hábitos tóxicos que literalmente nos impiden avanzar en nuestra vida. Nos hacen centrarnos en todo lo negativo que nos rodea y peor, nos impiden encontrar soluciones y ver las buenas oportunidades que puedan surgir.

 ¿Qué son los hábitos?

Los hábitos pueden definirse como una conducta que se repite forma sistemática en nuestro día a día. Se forman a partir de la repetición de una conducta y se instauran en nuestras rutinas, y en la mayoría de las veces los llevamos a cabo sin ni siquiera darnos cuenta.

Gran parte de nuestras acciones diarias son hábitos. Cepillar los dientes, ducharse, ponerse los zapatos, preparar el café, ver la tele, etc, etc. Y no todos son malos. De hecho, algunos hábitos son necesarios, ya que nos permiten realizar una gran cantidad de acciones automatizadas en nuestro día a día.

Pero también existen un montón de hábitos que son perjudiciales. Por ejemplo, alimentarse mal, vivir pegado al sofá mirando Netflix, llevar una vida sedentaria, gastar más de lo necesario… en fin, existe una gran cantidad de malos hábitos que que perjudican nuestra calidad de vida. Y los grandes villanos de la historia de los HÁBITOS TÓXICOS son:

LAS EXCUSAS | Los 1001 Motivos para NO tomar acción

Sí, las excusas también son un hábito. Son la tónica general de las personas estancadas. “Ahora no tengo tiempo”, “No tengo dinero”, “Nos es el mejor momento”, “Ya soy muy mayor para esto”, “El lunes empiezo”, “Lo haré cuando…” ¿Te suena alguna de estas excusas?

Si no avanzamos en nuestra vida, ya sea a nivel económico, profesional o personal, hemos de fijarnos en qué excusas nos estamos contando. Si frecuentemente buscamos excusas para justificar nuestra inacción, al final las excusas se convierten en un hábito muy arraigado que a menudo nos impide avanzar.

Sea lo que sea, cualquier cambio requiere acción. Es el precio que tenemos que pagar, pero en la mayoría de las veces, la realidad es que no estamos dispuestos a pagar el precio, y es aquí donde entran en juego las excusas. Si queremos cambiar algo en nuestra vida debemos eliminar las excusas, todas y cada una de ellas, y pasar a la acción.

“El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años. El segundo mejor momento es ahora”. Proverbio Chino.

LAS JUSTIFICACIONES | La vía fácil para quedar bien ante los demás

A menudo, cuando algo no sale como habíamos planeado, intentamos justificar los resultados buscando razones y motivos en factores externos, ajenos a nuestro control. No queremos quedar mal. Tememos equivocarnos, ser señalados y criticados por los demás y por ello recurrimos a un montón de pretextos para justificar aquello que no ha salido tal y como habíamos previsto.

Las justificaciones se convierten en un mal hábito cuando las usamos para evitar nuestra propia responsabilidad en los resultados obtenidos. Las justificaciones van de la mano de las excusas y se convierten en una “enfermedad” nos atrapan en un bucle sin sentido que nos imposibilita asumir el control de nuestra vida.

LA mayoría de las veces aducimos nuestras circunstancias a factores externos que en realidad no son los “culpables” de nuestros resultados. Ojo, eso no quiere decir que no tengan peso, claro que si. Pero los problemas y circunstancias desfavorables van existir siempre. Es nuestra responsabilidad aprender a buscar las soluciones adecuadas y encontrar las vías de sortear los contratiempos que nos van surdiendo.

LAS QUEJAS | Un hábito que nos lleva a poner el foco en lo negativo

Vivimos en un mundo donde las quejas forman parte de nuestro día a día. Nos quejamos del frío, del calor, por el tráfico, por el gobierno, de la crisis, de la colas en las cajas de los supermercados… ¿No me crees? Empieza a fijarte en la cantidad de veces que te quejas en tu día a día.

Las quejas ocasionales no son verdaderamente el problema. De hecho, en ocasiones incluso pueden servir como una vía de escape, pero el problema surge cuando las quejas se convierten en un mal hábito.

El gran problema de las quejas es que son inútiles. No aportan nada a la solución del problema y encima nos llevan a poner el foco en lo negativo, en lo que no funciona.

Las quejas reducen nuestro nivel de vitalidad y nos impiden avanzar. De hecho, en a mayoría de las veces, cuando nos quejamos nos ponemos en una posición de víctima. Actuamos como si no pudiéramos hacer nada para cambiar la situación, cuando en la gran mayoría de las veces no es así.

EL PESIMISMO | Ver el vaso medio vacío no aporta ningún beneficio

El pesimismo deforma la visión que tenemos de la vida. Si cultivamos una mirada negativa, convertimos el pesimismo en un mal hábito que condiciona nuestra forma de afrontar las situaciones. El pesimismo nos lleva a ponernos siempre en lo peor. Nos induce a estar mal, desanimados, desmotivados… a esperar siempre que algo malo ocurra.

Nuestras actitudes, pensamientos y hábitos influyen poderosamente en todo lo que hacemos. Si un deportista que entra en el terrero de juego creyendo que no tiene posibilidades de ganar, efectivamente va perder. Un autónomo que monta una empresa creyendo que le va ir mal, efectivamente le va ir mal.

El pesimismo es un hábito inútil que nos lleva a jugar a la defensiva, y no jugar para ganar.

LA PROCRASTINACIÓN | El mal hábito que nos hace postergar todo, incluso nuestras posibilidades de éxito

Aplazar una y otra vez los asuntos pendientes, dejar para mañana aquellas acciones que nos pueden acercar un poquito al objetivo es un hábito muy negativo que tiene un coste muy elevado.

Procrastinar nos induce a no realizar aquellas tareas que sabemos perfectamente que son necesarias e importantes. El gran problema de la procrastinación es que genera estrés, afecta nuestra autoestima y nos impide dar los pasos necesarios para conseguir aquello que nos proponemos.

Hemos de ser conscientes de que no existe logros sin esfuerzo, no existe mejoras sin acción, y para ello necesitamos si o si ejercitar nuestra capacidad disciplina y compromiso, sin dejar para mañana lo que debemos hacer hoy.

Avanzar implicar generar un movimiento hacia alguna dirección. Los malos hábitos generan una especie de resistencia que nos impide o dificulta este movimiento, por eso debemos eliminarlos de nuestro día a día.

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